Ingreso a los Planteles Educativos Navales
Reseña Histórica de la Educación Naval
Misión de la Dir.Gral. Adj. de Educ.Naval

Marco Normativo de DIGADEN

  Sistema Educativo Naval

 

 

RESEÑA HISTÓRICA DE LA EDUCACIÓN NAVAL

 

.....El origen de la Educación Naval tiene sus raíces tanto en los pueblos aborígenes que existían en nuestro país, como en la cultura española que ya utilizaba los conocimientos de navegación heredados por los griegos, los romanos y cartagineses. En la gran Tenochtitlán, la actividad marítima era utilizada para la pesca y la transportación de mercancías por el lago, para hacerlas llegar a sus consumidores. Sin embargo, no existen antecedentes de un ejército propiamente dicho que navegara en aguas profundas, y menos aún, de una educación escolarizada en la que se instruyera sobre los conocimientos de navegación. Por lo que la mayoría de éstos han sido heredados de la cultura española, ya que ella contaba con una vasta tradición en la actividad marítima. El mar, más que significarles un reto, representaba prosperidad y desarrollo.

España poseía amplio conocimiento y experiencia en la navegación cuando conquistaron a los nativos de este territorio. Tal condición permitió que en la Nueva España, se llevaran a cabo actividades importantes para el desarrollo de la ciencia náutica, la construcción naval, el comercio marítimo y exploraciones de la costa occidental del continente y el océano pacífico. Cuestión que muy puntualmente señala el Almirante Miguel Carranza en su libro donde narra el esplendor en el que se encontraba el arte marítimo durante la época colonial. Para darse una idea de la importancia de éste a través de las palabras del propio Almirante Miguel Carranza:

“...es conveniente mencionar que desde las costas de la Nueva España se llevó a cabo una de las expediciones más importantes de los anales de la navegación de aquellos años, porque además de conquistar y colonizar las islas Filipinas, contribuyó a encontrar la ruta de regreso del Oriente al Continente Americano...”.

Captura del Tlatoani Cuauhtémoc y fin del Imperio Azteca

Es hasta 1607, durante la colonización española, que nace la inquietud de enseñar el arte de la navegación a los hijos huérfanos que estaban al cuidado de los misioneros, para que estuvieran al servicio de la Corona. Sin embargo, fue un proyecto que no se llevó a cabo por la situación que vivía España en relación con otros países, pues se encontraba luchando por sus intereses en varios frentes, como Holanda, Navarra, Francia y Alemania. Tales condiciones provocaron que España no prestara la debida atención a las necesidades que se suscitaban en sus colonias. De tal manera que los intentos de la enseñanza marítima, se redujeron a unos cuantos hombres de la costa, a fin de embarcarlos forzosamente en las unidades de la Armada de Barlovento.

Enfrentamiento Naval

Cabe señalar que la Armada de Barlovento cuya Cédula Real fue emitida en 1578, fue creada hasta 1638 para proteger la navegación comercial entre España y sus colonias de América, de los piratas y corsarios que continuamente atacaban sus embarcaciones. Sin embargo, ésta funcionó de manera irregular hasta desaparecer, básicamente por dos motivos: la falta de recursos económicos, o bien porque España concentraba sus buques en aguas europeas para atender sus asuntos con otros países. Este panorama, el fortalecimiento de una Armada con personal debidamente entrenado para el ejercicio marítimo, fue algo que no significó gran esfuerzo en este periodo de colonización.

La historia del México como Estado independiente y soberano comienza de facto el 27 de septiembre de 1821, con la entrada del Ejército Trigarante a la cuidad de México. La Armada inicia su vida institucional como un organismo del ejército de tierra, ocupando el cargo de ministro de Guerra y Marina Dn. Antonio de la Medina, veracruzano y ex-oficial de la marina. A pesar de ello, el mar no fue considerado como elemento de empleo militar por los mexicanos, como jamás lo hizo España y las naciones aborígenes de mesoamérica.

No obstante, España seguía resistiéndose a perder sus colonias, mientras que éstas se esforzaban por emanciparse. Por lo que el General José Dávila, como protesta por los tratados de Córdoba se replegó con sus fuerzas y armamento a la Fortaleza de San Juan de Ulúa izando la bandera de España decidido a hacer valer los supuestos derechos de su monarca sobre este territorio. Con sus cañones amenazaba a Veracruz, dando lugar a la prolongación de la guerra para expulsar a los españoles de este país. Mientras tanto, Iturbide, decidió nombrar un representante que negociara este conflicto, quien obtuvo tremenda negativa, informando que sólo sería posible sacar a los españoles, cuando se contara con una Armada que defendiera al país. Razón por la cual Iturbide se vio en la necesidad de mandar a comprar a Estados Unidos, una fragata y ocho corbetas. Sin embargo la cantidad que asignó para ello sólo alcanzó para comprar 2 goletas (la Iguala y Anáhuac) y 8 balandras (Chalco, Chapala, Texcoco, Orizaba, Zumpango, Tampico, Papaloapan y Tlaxcalteca). Siendo la Anáhuac, la primera embarcación que izara la bandera de México.

Las Goletas Iguala y Anáhuac primeras naves comisionadas en la Armada de México.

Como era de esperarse, las embarcaciones recién adquiridas eran insuficientes para el propósito de contar con un frente militar marítimo que defendiera el territorio ante las constantes amenazas de España por recuperar sus colonias, así como de otros países que se mantenían a la expectativa para aprovechar algún momento en el que pudieran apoderarse de alguna fracción del país.

El 24 de octubre de 1822, el General Francisco Lemaur relevó al General Dávila debido a que este último fue ascendido a Teniente General por orden del Rey, quedando al mando de la fortaleza. Al día siguiente se incorporó al Puerto de Veracruz el General José Antonio Echévarri, como nuevo Capitán General de las provincias de Puebla y Veracruz para hacerse cargo de las operaciones militares y funciones políticas a las que hubiera lugar.

Fortaleza de San Juan de Ulúa, Ver.

A finales de 1822 el General Antonio López de Santa Ana se rebeló contra el gobierno de Iturbide y fue apoyado por el comandante de la fortaleza de San Juan de Ulúa que pensaba que la guerra interna posibilitaría la recuperación de la antigua colonia. Con la proclamación del Plan de Casamata cayó Agustín de Iturbide y general Guadalupe Victoria fue designado Presidente de México, convocando inmediatamente a un congreso que redactaría la constitución de la naciente república. Mientras tanto un incidente ocurrido en Veracruz entre una lancha española y un pescador mexicano hizo que se rompieran las pláticas de negociación y Lemaur sometió al puerto a un intenso bombardeo que casi destruyó la ciudad el 25 de septiembre de 1823. Estas circunstancias vinieron a confirmar al gobierno de México la necesidad urgente de adquirir embarcaciones de guerra para bloquear y atacar San Juan de Ulúa, que recibía víveres y refuerzos procedentes de la Habana.

Finalmente el Gobierno de México “…hizo el esfuerzo y logró integrar una escuadra compuesta por la fragata “Libertad”; las corbetas “Victoria” y “Bravo”; las goletas “Papaloapan”, “Tampico”, y “Orizaba”; el pailebot “Pedrenal” y al balandra “Chalco”. Al entrar el año de 1825, se tomaron disposiciones determinantes para llevar a cabo el bloqueo de la fortaleza de San Juan de Ulúa, para cuyo efecto se acumularon en el puerto de Alvarado, los elementos navales de que se disponía poniéndolos bajo el mando del Capitán de Fragata Dn. Pedro Sainz de Baranda. En el mes de abril había sido relevado el Brigadier Lemaur por el Brigadier José Ma. Coppinger quien tomó el mando de la fortaleza al frente de un contingente de tropas de refresco, para el 5 de noviembre se presentó la vista de Veracruz una escuadrilla compuesta de cuatro buques, que transportaban a los nuevo relevos así como provisiones y entretenimiento para su sostenimiento, por lo que Sainz Baranda destacó al día siguiente la avanzada de sus órdenes de atacar a la fuerza enemiga…”. La escuadra mexicana se concentró en el fondeadero de Sacrificios para tomar más tarde el de la Blanquilla, e impedir así la comunicación de la escuadrilla española con la fortaleza.

El día 11 de noviembre, volvió a presentarse la escuadrilla española y la mexicana se colocó en el canal para la espera del combate. Sin embargo, la guarnición de la fortaleza, diezmada por las enfermedades y el hambre se vio obligada a considerar la posibilidad de la rendición por falta del apoyo logístico necesario.

Fortaleza de San Juan de Ulúa

 

Fue de esa manera que finalmente se pudo negociar la salida de los pocos españoles que subsistían en el Castillo, con una acta de capitulación que más que favorecer a los vencedores, favorecía a los vencidos, quizá por la urgencia de su salida ya que el general Miguel Barragán, como comandante militar de Veracruz quien el 23 de noviembre de 1825, firma dicha acta, arría la bandera española, iza el pendón nacional e impone las condiciones de rendición, permitiendo que las tropas vencidas entreguen sus armas y abandonen honorablemente el fuerte para ser embarcadas y transportados al puerto de La Habana.

General Miguel Barragán.Comandante Militar de la plaza de Veracruz.
Recibió la capitulación de las tropas Españolas de San Juan de Ulúa.

Es así como la capitulación del fuerte de San Juan de Ulúa es una de las escasas efemérides militares en la historia de nuestro país de la que existe un acta de capitulación por medio de la cual una potencia extranjera se rinde a armas nacionales. Cabe señalar que a pesar de existir una recuperación física del fuerte de San Juan de Ulúa y además en este acto se consuma definitivamente la Independencia Nacional (21 de diciembre de 1826).

Con el éxito obtenido de la escuadra mexicana recién formada, en la que sus tripulantes mostraron siempre intrepidez y energía, permitió crear un ambiente político propicio para el desarrollo de una Armada Mexicana más fuerte y mejor preparada, por lo cual, se contrataron los servicios de un reconocido marino norteamericano el Comodoro David Porter, con su hijo el Guardiamarina David Dixon Porter y su sobrino el Henrry Porter quienes fortalecerían la operación de la escuadra mexicana.

En 1827 la reciente Marina de Guerra Mexicana ya contaba con 24 buques. Año que fue marcado por una gran actividad operativa de la Marina Mexicana, mostrando que efectivamente contaba con los recursos humanos, con brío y perseverancia, ideales para enfrentar a los enemigos.

Sin embargo, esto no bastó para continuar creciendo en medio de la lucha de intereses políticos que reinaban en el país; por el contrario, la Armada se fue quedando sin buques y sin personal que operara las unidades navales existentes. De manera que en julio de 1829 el Comodoro David Porter y su hijo solicitaron su baja para regresar a trabajar en el gobierno de los Estados Unidos.

Desembarco norteamericano en las playas de Mocambo

Mucho de lo anterior se debe a la gran inestabilidad política que reinaba en el país y gran parte de ella como consecuencia de que embajador estadounidense Joel R. Poinset había venido a México desde 1821 con el fin último de debilitar la unidad política entre los líderes y así lograr la aceptación de la soberanía de Texas. Objetivo que no significó mucho esfuerzo, pues pronto el ambiente social ya había desatado una guerra civil que terminó con el triunfo de los federalistas y la promulgación de la Constitución 1824. En la que se proclamaba la división política de los estados. Misma que en 1835 fue desconocida por el gobierno de Antonio López de Santa Anna, generando la situación propicia para la separación de Texas del territorio mexicano y proclamar su independencia. El 1 de marzo de 1837 Estados Unidos reconoce su independencia y apoya su causa.

Sin que se termine de resolver la situación con Texas, en abril de 1837 se presenta otro incidente que incrementa los problemas en el país: la reclamación de Francia por perjuicios infringidos a los bienes y propiedades de ciudadanos franceses, entre los que se encontraba una pastelería, que radicaban en la ciudad de México. Lo cual desembocó en la llamada “Guerra de los pasteles” que inició en diciembre de 1838 para terminar en marzo de 1839 cuando se firma el armisticio. Es entonces que la Armada Francesa abandona aguas mexicanas.

Mapa que ilustra el Plan de campaña norteamericana
Para invadir a México y obtener la anexión
de los territorios del norte.

A estos dos problemas se le unieron algunos más que minaban las decisiones oportunas para el establecimiento y consolidación del Estado mexicano, ya que el 13 de mayo de 1845 los gobiernos norteamericano y Mexicano reconocieron oficialmente el estado de guerra que se había generado por las intenciones políticas del gobierno norteamericano de apoderarse de los territorios mexicanos y por los que ya alguna vez, había ofrecido 5 millones de dólares; llegándose a la guerra como consecuencia natural. Siendo hasta el 2 de febrero del 1848 el final de citado conflicto con la firma del tratado de Guadalupe por el que México perdió los territorios que se había negado vender; hasta el 6 de septiembre las últimas tropas norteamericanas que ocupaban San José de los Cabos abandonaron el territorio mexicano a bordo del crucero “Ohio”.

Para los años de 1860, el país estaba totalmente inestable en el aspecto sociopolítico. Ya había atravesado por guerras civiles, invasiones, golpes de Estado, había perdido una porción de territorio y se encontraba a punto de perder también a Yucatán. Y por si todo ello fuera poco, no poseía una fuerza militar debidamente establecida que defendiera los intereses nacionales, y no los de grupos antagónicos que se disputaban el poder para ascender o mantenerse en el gobierno de México.

Precisamente, a consecuencia de un golpe de Estado, el General Porfirio Díaz llega al poder en 1876, con el propósito de formar un gobierno fuerte y próspero. De tal suerte que la Armada vuelve a cobrar importancia en el desarrollo y protección de la nación de manera que fue equipada con buques tripulados y comandados, en su mayoría, por mexicanos. Es ese el momento en el cual cobra importancia el fundar algún establecimiento que instruyera a los jóvenes mexicanos en las tareas militares-navales, para la defensa del país, ante los peligros potenciales que seguían amenazando la soberanía mexicana recién adquirida.

Mediante el decreto del 8 de julio de 1880, el Presidente de la República, General Porfirio Díaz, creó la Escuela Naútica de Campeche ya con carácter federal, la cual pudo comenzar a funcionar hasta el primero de marzo de 1882 bajo la dirección del Capitán Manuel Bautista Massa. La duración de los cursos era de tres años. Lamentablemente sólo llegó a formar tres generaciones, ya que fue clausurada en forma definitiva el 31 de diciembre de 1894.

Al mismo tiempo que se creó la Escuela Náutica de Campeche se fundó otra Escuela Náutica en Mazatlán, la cual funcionó en forma errática y deshilvanada que tras muchos problemas de carácter logístico y académico también desapareció en 1894.

Es importante señalar, que las primeras noticias que se tienen acerca de la educación náutica se refieren 24 de febrero de 1822, en el que el segundo piloto de la Armada Española, Don Luis Cañas, presentó ante el ayuntamiento de Campeche un memorial sobre la apertura de una escuela de matemáticas en la que se estudiaría aritmética, geometría especulativa y práctica, trigonometría plana y esférica, astronomía y navegación; que en los primeros meses de 1825 al morir el Señor Cañas, la escuela suspendió sus clases y luego fue clausurada.

Así mismo, Guadalupe Victoria, primer presidente de México, decretó el establecimiento de una Academia Naval que se establecería en Tlacotalpan, comisionando al General Eugenio Cortés para que cadetes del Colegio Militar el 29 de noviembre de 1824 se transformasen en aspirantes, enlistándose diez y ocho aspirantes. De los cuales, doce de éstos jóvenes fueron seleccionados para realizar el primer crucero de instrucción a bordo del navío “Congreso Mexicano”, viaje que por dificultades políticas y económicas duró dos años y medio y solamente tres de ellos pudieron concluir. Esta academia funcionó hasta el 26 de febrero de 1836, cuando el General José María Tornell recibió la orden de clausurarla.

El 19 de enero de 1854, el Presidente de la República, General Antonio López de Santa Anna, dictó el decreto que fijaba la estructura orgánica de la Marina de Guerra y en su artículo 8° señalaba que el Colegio Militar, admitiría 20 alumnos aclimatados en las costas, destinándolos al servicio de la Marina. Este hecho determinó que en el escudo del Colegio Militar se superpusiera una ancla, como símbolo de que ahí también se formaban los futuros oficiales de la Marina de Guerra.

En 1863, a raíz de la Segunda Invasión Francesa el Colegio Militar fue clausurado, pero al triunfo de la República sobre el Imperio de Maximiliano de Hamburgo, nuevamente abrió sus puertas. Reestructurado y reinstalado en el Castillo de Chapultepec, el 14 de diciembre de 1880 se reinicia en el Colegio Militar el Curso de Marina para Oficiales de la Armada de México.

En 1889 el Capitán de Navío Don José María de la Vega González asumió el cargo de Jefe del Departamento Central y de Marina de la Secretaría de Guerra y Marina, lo cual aprovechó para presentar un proyecto para la creación de una escuela naval militar, el cual no le fue aprobado.

El 8 de enero de 1886, el General Porfirio Díaz, como Presidente de la República, expidió el decreto No. 130 en el que se indicaban los planes de estudio y prácticas de los Aspirantes de la Marina de Guerra y Pilotines de la Marina Mercante y mencionaba la creación de una escuela naval flotante y dos escuelas prácticas de vela. Señalando que la escuela naval flotante habría de iniciar sus actividades académicas el 1º de enero de 1898.

General Porfirio Díaz
Bajo su mandato se formalizó la educación naval.

Aprovechando la coyuntura, el Brigadier De la Vega, con toda oportunidad logró la reconsideración del decreto antes mencionado, al enviar al General Felipe Berriozábal, Secretario de Guerra y Marina una nueva iniciativa que finalmente convenció al presidente Porfirio Díaz para que se dispusiera el establecimiento en tierra de una escuela naval militar en el puerto de Veracruz.

El 23 de abril fué promulgado el decreto No. 154 en el que el Presidente de la República, General Porfirio Díaz determina que debido a la falta de un buque apropiado para instalar la Escuela Naval Flotante, se establecería en Veracruz un plantel en el que se impartiría instrucción científica y militar, con el nombre de Escuela Naval Militar, dependiente de la Secretaría de Guerra y Marina. Cuya inauguración se realizó el 1 de julio de 1897.

Edificio de los Juzgados Militares
donde se instaló inicialmente la Escuela Naval Militar.

Que en atención a las dificultades que se han presentado para obtener un buque ya construido que reúna todas las condiciones adecuadas para instalar en él la Escuela Naval Flotante (…)es de absoluta necesidad atender a la formación del personal que en lo sucesivo preste sus servicios en la Armada y en la Marina Mercante, aprovechando para ello los elementos que en la actualidad existen para impartir la instrucción científica y práctica a los jóvenes que quieren formar el contingente de oficiales, maquinistas y pilotos que demandan los expresados servicios;…

Algunos de los Cadetes de la
Primera Generación de 1897

La Escuela Naval funcionó de manera normal hasta el año de 1914, en el que dos acontecimientos influyeron en la suspensión de los labores. Por un lado La 2ª intervención norteamericana, que destruyó el edificio por el bombardeo al que fue sometido por los buques estadounidenses el 21 de abril de 1914; por lo cual algunos cadetes fueron incorporados al Colegio Militar para continuar con sus estudios. Por otro lado, la firma de los tratados de Teoloyucan el 25 de agosto de 1914 disolvió el Ejército Federal, facultándose a los alumnos para levantarse en Armas y luchar en contra del invasor estadounidense. Situación por la que los Cadetes de la Escuela Naval, defendieron a costa de su vida, el plantel y el Puerto de Veracruz. Una reconsideración posterior dispuso que los alumnos de 1º al 4º año fuesen embarcados en diferentes buques y los de 5º fuesen graduados como Guardiamarinas y enviados al servicio.

Una vez restaurado el edificio de la Escuela Naval Militar, fue nuevamente abierta en febrero de 1919, con el nombre de Academia Naval. Sin embargo, detuvo sus actividades nuevamente en 1923, a causa de un movimiento Delahuertista que la escuela se negó a secundar, por lo que fue desalojada, cerrada y ocupada por las fuerzas rebeldes quienes destruyeron sus archivos. Estando nuevamente en servicio en marzo de 1924.

Segundo edificio donde se estableció la Escuela Naval.

En marzo del 1929 el Comandante de la plaza de Veracruz, General Jesús M. Aguirre se levantó en armas y la escuela fue nuevamente obligada a abandonar sus instalaciones y reabierta en enero de 1930, funcionando de manera irregular debido al recelo con que las altas esferas militares veían en la Armada.

En 1932, surge una propuesta para crear un Departamento Autónomo de Marina que se hiciera cargo de la Marina de Guerra, se funda la Dirección de Educación Militar, originando que se realizara una profunda revisión y actualización del plan de estudios de la Escuela Naval en donde se establece como requisito de ingreso el haber cursado satisfactoriamente la enseñanza secundaria. Asimismo, es hasta este mismo año, cuando ésta reinicia sus actividades de manera ininterrumpida hasta nuestros días.

El 30 de diciembre de 1939, se decreta la creación del Departamento de Marina Nacional y se incorpora a su ámbito de competencia, la función de Educación Pública Naval en la Armada de México. Mismo que para 1940 fue ascendido al rango de Secretaría de Estado.

En el año de 1940 se crea en San Juan de Ulúa, la Escuela de Marinería de la Armada y en las Bajadas, Veracruz la Escuela de Aviación Naval y por decreto presidencial, La Secretaría de Marina, quedando la Heroica Escuela Naval a cargo de ella.

En enero de 1941 ante la amenaza de la segunda guerra mundial, el Departamento Autónomo de Marina fue elevado a Secretaría de Estado, y en 1943 fue creado el Primer Escuadrón Aeronaval, formalizando la existencia del cuerpo de Aeronáutica Naval. Gestionándose la adquisición de unidades operativas.

A partir de ahí que el desarrollo de la Armada ha venido dándose de manera sostenida. Por un lado se ha equipado con unidades aéreas, terrestres y marítimas necesarias para su misión, mientras que otro, se ha ocupado de preparar a sus recursos humanos con los conocimientos y habilidades para desempeñarse eficientemente en los diferentes servicios de la Armada de México. “De 1940 a la fecha su crecimiento cuantitativo ha sido impresionante, ya que en 1978 ocupaba el tercer lugar en Latinoamérica en cuanto al número de unidades a flote y el quinto en relación al tonelaje de desplazamiento de sus unidades;…”.

En junio de 1947 se eleva una petición ante la Cámara de Diputados en la que se solicita que tanto el Colegio Militar como la Escuela Naval, sean declarados planteles “Heroicos”, la cual fue aprobada el 20 de diciembre de 1949. Con lo que respecta a la Escuela Naval se le impone la condecoración por la defensa del Puerto de Veracruz y su alma mater el 21 de abril de 1914.

Cadetes Navales en el Colegio Militar a su llegada a la Ciudad
De México, luego de su participación en la defensa de Veracruz.

En este contexto, la Sección de Educación tenía sólo funciones administrativas sobre el área, sin embargo, para cumplir adecuadamente con las funciones previstas requería de un nivel jerárquico que le permitiera actuar como organismo rector en el ámbito educativo naval. Mediante el Acuerdo Secretarial No. 585 de fecha 30 de diciembre de 1967, se crea la Dirección de Educación Naval adscrita a la Comandancia General de la Armada. Misma que se hiciera cargo de la planeación, gestión y evaluación del Sistema Educativo naval: la Dirección de Educación Naval. La cual el 19 de febrero de 1985 es elevada a Dirección General de Educación Naval.

Oficinas de la Dirección General Adjunta de Educación Naval

Al incrementarse las necesidades de Oficiales de la Armada, se requería de un sistema que controlará los asuntos educativos y con la Ley Orgánica de la Armada de 1971, se crea también “El Plan General de Educación Naval”; y es en 1972, que se establece como tal, en el que se plantea la problemática educativa de la Armada, diseñándose los Planes Normativos y señalando los Planteles Educativos necesarios para la preparación del personal, en este Plan General de Educación Naval (PGEN -72), se contemplaban 4 niveles de Formación Académica de Personal Naval: Adiestramiento, Capacitación, Formación y Especialización.

Desde entonces, la Dirección General Adjunta de Educación Naval es la que se ha hecho cargo de cumplir con los compromisos educativos institucionales contraídos con la nación, al promover la profesionalización, especialización, capacitación y actualización académica del personal naval en sus ámbitos de competencia, para continuar con el crecimiento de la Armada de México, permitiéndole cumplir eficientemente las atribuciones que nuestro Mando Supremo le ha encomendado.

Oficinas Centrales de la Secretaría de Marina-Armada de México
Ubicadas en el Distrito Federal

En ese sentido, la Secretaría de Marina-Armada de México, a través de la Dirección General Adjunta de Educación Naval ha fundado diversos planteles educativos que formen, capaciten, adiestren, especialicen y actualicen al personal naval. En los que se instruye con los conocimientos y habilidades necesarias para el desempeño de sus funciones, así como los valores implícitos en la doctrina naval que dota al personal del patriotismo que todo miembro de la Armada de México debe poseer, así como el reconocimiento pleno de la disciplina, el sentimiento de honor, lealtad y espíritu de sacrificio que las atribuciones encomendadas demandan. Por lo que actualmente se cuenta con los siguientes planteles:

Planteles de Formación Profesional:
1. Heroica Escuela Naval Militar
2. Escuela de Ingenieros de la Armada
3. Escuela Médico Naval
4. Escuela de Enfermería Naval

Planteles de Formación técnica – profesional:
1. Escuela de Intendencia Naval
2. Escuela de Electrónica Naval
3. Escuela de Maquinaria Naval
4. Escuela de Mecánica de Aviación
5. Escuela de Aviación Naval

Centros de Capacitación:
1. Centro de Capacitación de la Armada de México
2. Centro de Adiestramiento y Capacitación de Infantería de Marina
3. Escuela de Búsqueda y Rescate

Además de contar con la impartición de educación abierta y en línea, de manera que todo el personal naval día a día incremente su acervo de conocimientos en pro de su formación y su desempeño laboral optimizando tiempo y recursos materiales.

Con ello, la institución continúa cumpliendo con su compromiso con el país de dotar, para el servicio de la nación, a ciudadanos con un alto sentido de responsabilidad por la seguridad de México, y –como bien señala el Almirante Miguel Carranza:

“…la historia de la Armada de México es aún breve (...), lo que llegue a ser en el futuro dependerá de lo que cada uno de sus integrantes posea de conciencia histórica, cuya memoria sería el instrumento cognoscitivo que colocaría a la institución en el contexto del proyecto nacional, en la medida de la circunstancia y poniendo en su desempeño toda la capacidad y todo su amor a la patria y a su Marina de Guerra”.